
La desinsectación debe de ser metódica, siguiendo un plan preestablecido, científica, utilizando los productos más eficaces, completa y no uniforme, ya que para cada artrópodo se debe elegir el insecticida más adecuado y los métodos de actuación más duraderos. También se deben valorar si queremos un efecto duradero, persistente, residual o un efecto inmediato, pero poco duradero, como sería el caso de destruir insectos voladores.