Entendemos por desinsectación el empleo de métodos científicos para destruir los artrópodos (insectos y arácnidos) en sus distintas fases, sobretodo, los reservorios o vectores de enfermedades transmisibles.
La desinsectación debe de ser metódica, siguiendo un plan preestablecido, científica, utilizando los productos más eficaces, completa y no uniforme, ya que para cada artrópodo se debe elegir el insecticida más adecuado y los métodos de actuación más duraderos. También se deben valorar si queremos un efecto duradero, persistente, residual o un efecto inmediato, pero poco duradero, como sería el caso de destruir insectos voladores.
Teniendo en cuenta todo esto, la ejecución de los tratamientos sería coordinada con el Departamento de Medicina Preventiva según las necesidades existentes en cada período climático.
Debemos conocer el nicho ecológico y su biología de cada artrópodo en cuestión. Así mismo debemos de pensar que el exterminio o la erradicación total de una especie de insecto es algo imposible y que debemos alterar todas las condiciones para evitar su desarrollo e implantación en el medio a controlar.
- Lacas.
- Emulsiones concentradas.
- Líquidos listos para su uso.
- Microencapsulados.
- Geles.
- Cebos.
- Brocheado.
- Pulverización.
- Nebulización.
- Termonebulización.